Mostrando entradas con la etiqueta gasto público. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta gasto público. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de septiembre de 2011

El reformador reformado




¿Será el miedo al pasado? ¿Influirá la proximidad de las elecciones? Sea como fuere es tiempo de cambios. El Gobierno y la oposición han llevado a cabo una reforma constitucional en la que se establece el pago de la deuda como una prioridad absoluta. En diversos medios periodísticos se ha defendido la medida aludiendo a que esta pone la estabilidad presupuestaria por encima de todo, y bueno si entendemos estabilidad por equilibrio entre las partidas de gasto e ingreso es efectivamente así. Lo cierto es que en referencia a la gestión del presupuesto en todos los niveles de la administración pública parece como si hubiésemos olvidado lo que sabemos de política económica. Yo me siento responsable de explicar y subrayar ciertas cuestiones que hemos de tener en cuenta. ¿Por qué existe el sector público en la dimensión económica? Supongamos que un Gobierno de un país ficticio decide recaudar 100 unidades monetarias y después gastar de nuevo estas 100 unidades monetarias. Muchos pensaréis ¿Y por qué no se está quieto? ¿Qué sentido tiene recaudar una cantidad y luego volverla a gastar?

En los modelos macroeconómicos que emulan el funcionamiento de la economía se estudian los efectos de cambios en el gasto público y en los impuestos. Uno de los modelos más empleados por reunir buenas condiciones en tanto a realismo y sencillez es el conocido como IS-LM. En este modelo se estudia el equilibrio entre el mercado monetario y el de bienes y servicios. La ecuación del PIB según ese modelo es:

Y = C + I + G + XN

Siendo:

Y: nivel de renta

I: inversión

G: gasto público

XN: exportaciones netas

Cuando se desglosan cada uno de los componentes (ya que por ejemplo el consumo depende del nivel de renta, de los impuestos fijos y variables, de la propensión marginal al consumo…) se llega a una conclusión fundamental.

Un incremento del nivel de gasto y de impuestos en la misma magnitud genera un incremento de la renta. Es decir, en lugar de anularse como parece obvio a simple vista, cuando el sector público ingresa y gasta la misma cantidad de dinero (ojo, desde un punto de vista teórico, por supuesto dejando de lado corrupción y despilfarro absurdo) el impacto sobre la economía es positivo.

La visión general de todos los expertos económicos es que un presupuesto público debe de servir además para hacer de contrapeso al ciclo económico, y desde un punto de vista teórico, esta medida no sería del todo entendible. Pero, seamos conscientes de que nuestro político medio en materia económica está enfermo, tiene “deuditis crónica”. Hemos olvidado todo, si un día lo supimos. Si tenemos en cuenta el paradigma de que todas nuestras administraciones se vienen endeudando como costumbre, es una excelente medida la de ponerle un techo a la deuda, y en este sentido le doy mi más sincera enhorabuena a Gobierno y oposición por llevarla a cabo. Ahora bien ¿Y si un día nuestro político entra en razón? ¿Por qué vamos a atarles los brazos a los políticos futuros? Ya bastante era con haber perdido la política monetaria ¿y ahora vamos a mermar la fiscal? En mi opinión es una buena medida si se le pone fecha de caducidad, es como meter a un delincuente en la cárcel para que se reforme, pero nosotros le estamos poniendo la perpetua, y esto quizás es menos cabal. Esta crisis no debe de acongojarnos para todo nuestro futuro económico.

Borja Montaño

Doctor en Economía Apliacada

miércoles, 12 de mayo de 2010

¡Es el último empujón!












Ha llegado el momento de aplicar los recortes presupuestarios, la economía comienza a dar brotes verdes, el crecimiento económico es leve pero positivo y sin lugar a dudas lo peor de la crisis ha pasado. Una crisis económica como la que hemos sufrido es como una enfermedad frente a la cual los economistas aplicamos una receta que incluye la cura, los analgésicos y la rehabilitación. La cura fue al mismo tiempo la que redujo el dolor y consistió en resistir con fortaleza y no bajar ninguna prestación social durante la tormenta económica, de hecho se pusieron en marcha nuevos programas como la ayuda de 400 € o el plan E. Gracias a estas intervenciones del Gobierno, los españoles hemos conseguido hacer más llevadera un crisis que si bien ha sido dura, habría sido mucho más cruel y devastadora de no haber sido por la labor ejemplar del Gobierno. Elena Salgado y Zapatero han sabido en todo momento marcar los tiempos para hacer frente a un maremoto económico que nos ha venido desde EEUU y que ha dejado desolados en términos financieros países como Islandia o Grecia.

Afortunada o desafortunadamente ya empezamos a salir de la crisis, se dan brotes verdes como el tímido crecimiento económico, pero es ahora cuando la receta del doctor Keynes, maestro de la economía regulacionista nos indica que hay que “quitar los analgésicos” y “comenzar la rehabilitación”. ¿Qué quiere decir esto? Hay que rebajar el gasto público y dejar que la economía incremente el valor de las tasas de crecimiento, porque de mantener los niveles de gasto como hasta ahora, corremos el peligro de que el déficit público suba en exceso. La rehabilitación va a ser dura, y ahora más que nunca todos los españoles tenemos que remar a la vez, y se van a tener que hacer esfuerzos realmente grandes, pero que nos sacarán de esta situación y nos llevarán de nuevo a la senda del crecimiento económico y la generación de empleo.

Como decía estamos efectivamente ante una buena noticia económica, pues tras ocho meses de subidas, nos encontramos por primera vez ante una disminución del número de parados, y un aumento del número de afiliados a la Seguridad Social por tercer mes consecutivo. Las cifras exactas son de 24.188 parados menos y de 53.852 afiliados a la Seguridad Social. Es evidente que poco a poco ya vamos saliendo de la crisis, y debemos de empujar todos en esta dirección con nuestro optimismo, pues la economía tiene un gran componente psicológico.

Ahora debemos afrontar un nuevo reto económico, la necesaria bajada del gasto público. En el año 2011 se congelarán los sueldos de los funcionarios y en 2010 cobraran un 5% menos de media, pero esta disminución se dará en proporción al salario, bajando más los salarios más altos. No obstante señalar que todos tenemos que esforzarnos, ya que los miembros del gobierno bajarán su sueldo un 15%. Otra medida será la no revalorización de las pensiones en 2011, pero si se subirán las no contributivas y las mínimas. Se eliminará el régimen transitorio de la jubilación parcial y el denominado “cheque bebé”. En cuanto a la sanidad se ajustarán los envases con el número de dosis necesarias en los tratamientos. Las ayudas a la dependencia se tendrán que resolver en un máximo de seis meses y dejarán de ser retroactivas. La ayuda oficial al desarrollo se reducirá en 600 millones de euros, la inversión pública se reducirá en 6.045 millones de euros entre 2010 y 2011 y el gasto de los ayuntamientos y CC.AA se reducirá en 1.200 millones de euros

Es un recorte poco agradable de aplicar, pero es necesario. Es el último esfuerzo que todos los españoles tendremos que hacer, no solo para salir de esta crisis sino para alcanzar cotas altas de crecimiento y disfrutar en un futuro cercano de una economía sólida y saneada.